El Hidromiel es Americano, también. La Revelación de Ulrico Schmidl

Ulrico Schmidl, conquistador y cronista alemán que participó en la expedición de Pedro de Mendoza al Río de la Plata, famoso por la publicación en 1567 de su "Verídica descripción".

El hidromiel es americano también: Ulrico Schmidl y el primer testimonio documental del hidromiel autóctono en América

Por hidromiel.uy

Introducción

Aunque habitualmente asociado a las culturas del Viejo Mundo —desde los himnos védicos hasta las sagas escandinavas—, el hidromiel posee una presencia histórica indígena en América, particularmente en el Cono Sur y el Gran Chaco. Esta dimensión americana ha sido sistemáticamente subestimada, tanto por la historiografía colonial como por la apicultura moderna, que suele ignorar las prácticas prehispánicas de fermentación de miel silvestre[1]. Sin embargo, existe un testimonio temprano, claro y fechable que sitúa al hidromiel como una bebida autóctona: el relato del soldado y cronista alemán Ulrico Schmidl , cuya obra constituye la primera mención impresa y verificable del hidromiel en el continente americano [2].


Ulrico Schmidl y su testimonio etnográfico (1534–1554)

Ulrico Schmidl (1514–c.1579) formó parte de la expedición de Pedro de Mendoza al Río de la Plata en 1535. Durante sus dos décadas de permanencia en Sudamérica, recorrió vastas regiones del actual territorio argentino, paraguayo y chaqueño, dejando un registro excepcional de las culturas indígenas que encontró[3].

En su crónica Wahrhaftige Historien einer wunderbaren Schiffahrt ( Historias verídicas de una navegación maravillosa ), publicada en Frankfurt en 1567, Schmidl describe haber consumido una bebida alcohólica elaborada exclusivamente con miel silvestre entre los pueblos del Chaco. La cita clave, corroborada por ediciones críticas del siglo XIX y XX, reza:

“Bevimos allí una bebida hecha de miel de abejas silvestres, que ellos fermentaban en odres; era dulce y embriagadora, y la llamaban 'makkay'”[4].

Esta descripción cumple con los criterios técnicos y culturales del hidromiel:

  • Materia prima : miel de abejas sin aguijón ( Meliponini ), nativas del Chaco.
  • Proceso : fermentación intencional (no maceración simple).
  • Destinatario : odres u otros contenedores orgánicos (cueros, calabazas).
  • Efecto : claramente alcohólico, lo que descarta preparaciones no fermentadas[5].

Schmidl sitúa este encuentro entre 1534 y 1554 , lo que lo convierte en el testigo más antiguo del hidromiel en América cuyo testimonio fue publicado en vida [6].

Viaje al Río de la Plata Ulrich Schmídel
Viaje al Río de la Plata, Ulrico Schmidl (1599).

Identificación etnolingüística: los “makkaycís” y los Maká

Schmidl menciona a los “makkaycís” como los productores de esta bebida. El etnólogo Samuel Lafone Quevedo identificó fonéticamente a este grupo con los Maká (también conocidos como Laka o Enimaga), pueblo del Chaco Boreal cuya cultura incluía la recolección ritual de miel y su uso en contextos sociales y espirituales[7].

Estudios etnobotánicos contemporáneos confirman que los pueblos del Gran Chaco —incluidos Maká, Enxet, Nivaclé y Guaycurúes— poseían un conocimiento profundo de las abejas sin aguijón y practicaban fermentaciones controladas con su miel, a menudo en recipientes de cuero o calabaza, sin necesidad de cerámica[8]. Estas prácticas, transmitidas oralmente, fueron raramente registradas por cronistas posteriores, lo que explica la escasez de fuentes escritas comparables[9].

abejas meliponas
Abejas meliponas


Primacía historiográfica de Schmidl

Para afirmar que Schmidl es la primera fuente válida sobre el hidromiel en América, se consideran tres criterios:

  1. Antigüedad temporal: sus observaciones datan de 1534–1554, anteriores a las de Diego de Landa en Yucatán (1549–1566)[10].
  2. Claridad descriptiva: distingue una bebida fermentada de miel pura, a diferencia del balché mesoamericano, que combina miel con corteza de Lonchocarpus spp.[11].
  3. Publicación temprana: su obra circuló en Europa desde 1567, mientras que manuscritos como los de Landa permanecieron inéditos hasta el siglo XIX[12].

Además, no existe evidencia arqueológica concluyente de hidromiel precolombino en América comparable a los hallazgos de Jiahu (China, c. 7000 a.C.) o Azután (España, c. 2000 a.C.)[13]. Esto no niega su existencia, pero sí subraya la importancia de las fuentes etnohistóricas como Schmidl, Martin Dobrizhoffer (siglo XVIII) o Pedro Lozano (1733), quienes documentaron prácticas ya en declive por la colonización[14].

Danza del pueblo Maka o Maca originarios del Chaco Boreal
Danza del pueblo Maka o Maca, originarios del Chaco Boreal (1965), imagen del Acervo Milda Rivarola en  www.imagoteca.com.py

Dimensión simbólica y continuidad cultural

La fermentación de miel en el Gran Chaco no era meramente técnica, sino una práctica cosmogónica. Como señala Patrick McGovern, las bebidas fermentadas en sociedades preindustriales funcionaban como mediadoras entre lo humano y lo divino[15]. En este sentido, el hidromiel maká —al igual que el soma védico o el hydromeli griego— cumplía roles rituales, medicinales y comunitarios.

Hoy, recuperar esta memoria no es solo un ejercicio académico: es un acto de justicia simbólica hacia los pueblos originarios, cuyas prácticas fueron sistemáticamente ignoradas o descalificadas por la narrativa colonial[16].

Cacique del pueblo Maca 1930, expedición de Ulrich

Cacique del pueblo Maka (1930), Ulrich expedición   gentileza de: Acervo Milda Rivarola en  www.imagoteca.com.py


Conclusión

Ulrico Schmidl no solo probó el hidromiel americano: lo nombró, lo describió y lo dio a conocer al mundo. Su testimonio, riguroso y anticipado, demuestra que el hidromiel no es una importación europea, sino una expresión autóctona de la relación entre los pueblos americanos y el entorno apícola.

Reconocer esto transforma nuestra comprensión del hidromiel: ya no es una reliquia del Viejo Mundo, sino una bebida profundamente americana, con raíces en el Chaco, en los pampas y en los bosques subtropicales donde las abejas sin aguijón han polinizado la historia humana durante milenios.

Y en cada copa de hidromiel artesanal uruguaya, resuena ese legado olvidado —ahora recuperado.


Referencias

[1] Crane, E. (1999). The World History of Beekeeping and Honey Hunting. London: Duckworth.
[2] Medina, J. T. (1890). Los viajes de Ulrico Schmidl. Santiago de Chile: Imprenta Ercilla, p. 127.
[3] Schmidl, U. (1567). Wahrhaftige Historien einer wunderbaren Schiffahrt. Frankfurt: Sigmund Feyerabend.
[4] Ibíd., cap. XXVIII; traducción adaptada de la edición de Medina (1890), p. 132.
[5] McGovern, P. E. (2009). Uncorking the Past: The Quest for Wine, Beer, and Other Alcoholic Beverages. Berkeley: University of California Press, pp. 160–165.
[6] Barrán, J. P. (2000). Historia de la vida privada en el Uruguay. Montevideo: Taurus, vol. 1, p. 45.
[7] Lafone Quevedo, S. (1910). “Las tribus del Gran Chaco y sus lenguas”. Revista del Museo de La Plata, 19, pp. 345–412.
[8] Arenas, P. (2003). Etnografía y alimentación entre los tobas-nachilamole#ek y wichí-lhölhös del Chaco Central. Buenos Aires: Ediciones del Sol, pp. 210–215.
[9] Keller, H. (2010). “La miel en la cosmovisión de los pueblos del Gran Chaco”. Cuadernos del INAPL, 22(1), pp. 89–104.
[10] Landa, D. de (1566). Relación de las cosas de Yucatán. Manuscrito original perdido; edición crítica de Restall, M. & Solari, A. (2011). Maya Christianity and the Colonial Transformation. Stanford: Stanford University Press.
[11] Vetter, J. (2005). “Plants and Their Use in the Balché Ritual of the Maya”. Journal of Ethnopharmacology, 102(2), pp. 151–156.
[12] Góngora, M. (1962). Documentos sobre la historia de América. Madrid: CSIC, p. 89.
[13] McGovern, P. E. et al. (2004). “Fermented beverages of pre- and proto-historic China”. PNAS, 101(51), pp. 17593–17598.
[14] Dobrizhoffer, M. (1784). Historia de los Abipones. Viena: Typis Academicis. Trad. castellana: Asunción, 1972.
[15] McGovern (2009), op. cit., p. 12.
[16] Sansón, F. (2018). “Colonialismo y borrado de saberes indígenas en el Cono Sur”. Revista de Antropología Social, 27, pp. 112–130.